jueves, 29 de diciembre de 2011

La redada


"La redada" es un filme que recrea la ocupación nazi y el colaboracionismo francés y se centra en el episodio de 1942 cuando 13.000 judíos fueron detenidos por la policía y posteriormente transportados a los campos de concentración nazis.

“La rafle”, película de Roselyne Bosch, muestra cómo los nazis contaron con la colaboracion de las fuerzas del orden parisinas, que arrestaron en el Velódromo de Invierno de París, el 16 de julio de 1942 a miles de judíos.

Este oscuro antecedente de la historia francesa ha sido tabú en el país y se ha intentado borrar de la memoria colectiva. De los acontecimientos no quedó mayor registro.

La película es protagonizada por Jean Reno y Mélanie Laurent.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Silencio en el paraíso

Basada en hechos reales, Silencio en el paraíso aborda la historia de Ronald y Lady, dos jóvenes del barrio El Paraíso en Bogotá cuyas vidas se ven trastocadas por los falsos positivos.

Silencio en el paraíso, dirigida por Colbert García y producida por Ocho&Medio Comunicaciones narra la historia de Ronald, un jóven de 20 años que realiza publicidad con una bicicleta y un megáfono por las calles del barrio El Paraíso, en los cerros surorientales de Bogotá. Ronald conoce y se enamora de Lady, una habitante del mismo barrio. La historia de la pareja se ve frustrada por la aparición de un sargento y un teniente, quienes organizan “bajas” ficticias de combate (o falsos positivos) para obtener promociones y estímulos por parte del estamento militar.


Entre los actores de la película se encuentran Francisco Bolívar, Linda Baldrich, Esmeralda Pinzón y Alejandro Aguilar, y se realizó gracias al premio para la Posproducción de largometrajes del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico 2010.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Vida de Estela de Carlotto, abuela de Plaza de Mayo, llega al cine

Se estrenó en Argentina la película ‘Verdades verdaderas, la vida de Estela’, del director Nicolás Gil Lavedra. Una cinta de ficción sobre la vida de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.


“Nuestra mayor ambición es que la película contribuya a escribir la verdadera historia”, dijo Carlotto, de 81 años, durante el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, donde fue presentada la película.

El filme retrata la vida de esta mujer que preside Abuelas de Plaza de Mayo, una organización creada en octubre de 1977 durante la última dictadura argentina (1976-1983).

Abuelas nació como un desprendimiento de Madres de Plaza de Mayo, cuando algunas madres de desaparecidos pusieron énfasis en la búsqueda de sus nietos, niños secuestrados junto a sus padres o bebés nacidos en los centros de torturas y exterminio, hoy adultos de más de 30 años.

La labor de 34 años de las Abuelas ha permitido que 105 de unos 500 bebés y niños que fueron robados y apropiados por represores o sus cómplices durante la dictadura, ahora adultos de más de 30 años, hayan recuperado su identidad, lo que le dio a la institución un extendido prestigio internacional.

Con información de ANDES.

martes, 22 de noviembre de 2011

Oliver Stone asegura que en Estados Unidos no hay democracia

El cineasta estadounidense afirmó que Estados Unidos (EE. UU.) no vive en democracia. Denunció el sistema financiero de Wall Street y la actitud bélica de Washington.

Por Telesur

En una conferencia ofrecida desde Argelia, Stone consideró que los indignados estadounidenses deberían desplazar su movimiento de protesta contra las altas finanzas "a Washington y no Nueva York, para tener mayor impacto".

El director indicó que si esto sucede, las presiones sobre los políticos para sanear el sistema financiero serán eficaces.

Stone se manifestó "consternado de ver cómo el dinero es venerado por los estadounidenses" y por los efectos de la crisis.

Señaló que el sistema imperante en EE. UU. es "no democrático", incluso después de la llegada a la presidencia de Barack Obama, en 2008.

Stone expresó que la clase media del país "es la primera víctima" de la forma de gobierno estadounidense.

Al ser consultado sobre la alianza entre la Casa Blanca y Tel Aviv, el realizador afirmó que en su país "no se puede hablar de ello", porque el poder imperante, la prensa y el lobby no permiten que los hechos y la verdad salgan a luz.

Stone alertó que "los estadounidenses no están tan interesados en los problemas del extranjero" y "no tienen empatía por ellos".

Con una larga trayectoria, el cineasta de 65 años ha ganado tres premios Oscar y cinco Globos de Oro.

Entre sus películas más importantes se encuentran Platoon, Wall Street, Nacido el 4 de julio, JFK, Comandante y Looking for Fidel, documentales sobre el líder revolucionario cubano, y Al sur de la frontera, sobre los actuales presidentes latinoamericanos y los procesos políticos y sociales que vive el continente.

En la exitosa obra Wall Street se reveló el colapso del capitalismo que se vive en la actualidad financiera del mundo.

El cineasta aclaró que su principal objetivo fue contar una historia entretenida, y según Stone, la manipulación financiera en la bolsa de Estados Unidos es una de las cosas más difíciles de mostrar.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Argentina: Prohíben exhibición de filme sobre extracción minera

Desde Proyecto Sur denunciaron ayer que la decana de la Facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional de Tucumán, Nélida Silvia González de Elías, prohibió la exhibición de la película “Tierra Sublevada, Oro Impuro”, la última película del cineasta y diputado nacional Fernando “Pino” Solanas, que un grupo de estudiantes quería pasar.

En el comunicado de Proyecto Sur se sostiene que “con argumentos insostenibles como ‘ustedes están en contra de todo’ o ‘vienen creando movimientos extraños’, la decana prohibió la exhibición del filme que narra los negociados y la explotación minera en la Argentina”.

Y se agrega que “la decana también sostuvo que ‘no voy a permitir que se proyecte una película que está en contra de las mineras’, dejando en claro que su interés político es el de defender el saqueo de la empresa multinacional Minera Alumbrera”.

El comunicado concluye que “en el día del Pensamiento Nacional en homenaje a la fecha de fallecimiento de Arturo Jauretche la Universidad que recibe dinero de la Barrick Gold impidió difusión de la verdad minera”.

IECO/Clarín

domingo, 23 de octubre de 2011

domingo, 9 de octubre de 2011

Che: guerrilla

Che: guerrilla es la segunda parte de la película biográfica de Steven Soderbergh, protagonizada por Benicio del Toro en el papel del revolucionario Ernesto Guevara.



El filme está basado en el Diario del Che en Bolivia, y se enfoca en su intento de liderar una revolución en ese país. En 1966, el Che Guevara se introduce de incógnito en Bolivia, seguido de otros combatientes cubanos. Ya allí, comienza a reclutar a bolivianos para formar una guerrilla en las selvas del sureste del país. La misión está matizada por traiciones y falta de apoyo, que llevan al movimiento hacia el fracaso. Luego de ser capturado por el ejército boliviano y asesores gringos, el Che es fusilado el 9 de octubre de 1967.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Wall Street, de Oliver Stone (1987)

Por Marco Antonio Moreno
Ojo con el cine


Esta película es una de las muestras más descarnadas de nuestra histora reciente. Si Oliver Stone con Pelotón dio cuenta del genocidio y la masacre vietnamita, con Wall Street muestra el mundo que se cocinaba en el corazón de las Twin Towers y bajo las narices del imperio financiero que veinte años más tarde terminaría por reventar esparciendo sus esquirlas a todo el planeta.

La decadencia del imperio estadounidense no pasa por el desplome de las Twin Towers (en este filme tenemos siete planos memorables de las torres gemelas), ni por la caída del Muro de Berlín... Como muestra Stone, el germen de la putrefacción venía incubándose de mucho antes. La caída del muro y de las Twin Towers solo aceleraron la debacle de la hegemonía estadounidense.

El relato que nos muestra Stone es sangriento, aunque no haya sangre. Los personajes están insatisfechos, enfermos, estressados, con deudas, cuentas pendientes y su única razón de ser es la esperanza de que el próximo negocio arroje suculentas ganancias. Los mueve la ambición y el egoísmo, la busqueda del dinero fácil, vía trampas, desmesura, uso de información privilegiada, chantajes... todo aquello que Mandeville o Smith intentaron demostrar y sobre lo cual construyeron sus dogmas.

Bud Fox, el protagonista, es uno de estos seres. Vive de prestado y su sueño es conocer a Gordon Gekko, suerte de gurú financiero que en pocos años ha amasado una enorme fortuna. La filosofía de Gekko se resume en las enseñanzas de El arte de le guerra de Sun Tsu y la agresividad y prepotencia en los negocios: levanta o envía a la quiebra a empresas por el mero recurso del spread, o diferencial de ganancia. Bud Fox no sabe que será una víctima más de los tentáculos de Gekko y que caer en esas redes puede ser mortal.

El filme posee una dinámica implacable y la música de Stewart Copeland (ex The Police) aporta las pinceladas precisas a ese oscilar entre el delirio y la frustración. Algunas memorables perlas de la banda sonora: Frank Sinatra cantando Flying to The Moon, en los créditos iniciales, y Brian Eno y David Byrne con Americam is Waiting, dos de los temas centrales que dan intensidad a este filme-radiografía sobre la génesis de la codicia, la ambición y la cultura del saqueo moderno. Imperdible.

viernes, 30 de septiembre de 2011

La gran pantalla lleva a Ecuador el drama de los desplazados colombianos

El drama de los desplazados colombianos llega a Ecuador a través de la gran pantalla en un festival de cine que comienza hoy, organizado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Por Núria Segura
EFE


Una de las cintas es la colombiana "Pequeñas voces", la primera película en 3D producida íntegramente en Suramérica, que relata la vida de cuatro niños que viven el conflicto colombiano, explicó a Efe el codirector de esta película Óscar Andrade.

Se utilizó la técnica 3D, precisó, para darle "voz a estos niños de una manera que no fuera ofensiva para el público".

Andrade manifestó que el filme, que se estrenó hace tres semanas en Colombia, relata la situación de estos menores "y su vida en el campo, la relación con la familia, su entorno, su forma de vivir".

El codirector enfatizó que se trata de rescatar "todo lo humano" del conflicto "a través de la mirada inocente de los niños que no tiene nada de política".

La película, nominada en la categoría de nuevos talentos del Festival de Venecia, se proyecta en el marco del ciclo de cine "Convivir en Solidaridad", que se desarrollará hasta el 6 de octubre, y que es organizado por Acnur, con la finalidad de abrir el debate sobre los desplazados, los refugiados y los inmigrantes.

En el certamen, entre otras, también participan la argentina "La mosca en la ceniza", que habla de dos chicas en un pequeño pueblo de ese país, "Rabia", una producción colombiana, mexicana y española que trata sobre la vida de unos inmigrantes a España, así como la mexicana "La Misma Luna", la historia de un niño y su madre, que trabaja de forma ilegal en los Estados Unidos.

La vida de tres niños en la sierra andina colombiana que tienen que enfrentarse a la disputa entre guerrilleros y paramilitares es el argumento de "Los Colores de la Montaña", según explica Carlos César Arbelaéz, su director.

Manuel, Juliano y Poca luz quieren ser futbolistas y un día les regalan un balón muy bueno, pero cuando empiezan a jugar con él, la pelota cae en un campo minado.

"En un primer plano, la película trata de cómo recuperar el balón, en un segundo plano, sobre el desplazamiento, la amistad", explicó Arbelaéz.

La cinta, que fue premiada el año pasado en el Festival de San Sebastián (España), también narra la llegada de los paramilitares a una zona donde había guerrilla, lo que provocó el desplazamiento de muchas personas, porque ambos lados tomaron la postura de que "estabas con ellos o contra ellos".

El cineasta dijo que en su país el conflicto armado ha dejado entre 4,5 y 5 millones de desplazados, pero la realidad es que también ha traspasado fronteras.

Según datos de la Cancillería ecuatoriana, en este país viven 54.000 refugiados, de los cuales el 98 % son colombianos.

Precisamente ayer, en la localidad limítrofe colombiana de Ipiales, se reunieron el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, con su homóloga colombiana, María Ángeles Holguín, para abordar el tema de los refugiados que viven en Ecuador.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, pidió a Colombia en una rueda de prensa "corresponsabilidad" para atender a los refugiados.

"Somos un país muy humano, muy solidario, que recibimos con los brazos abiertos a los que quieran ingresar a nuestra patria, pero somos el país de América Latina con más número de refugiados y somos también un país pobre y eso (la llegada de refugiados) hace colapsar nuestros servicios de salud o educativo", señaló Correa.

Pese a que el conflicto colombiano empezó hace más de cincuenta años, Arbelaéz se muestra optimista de que algún día termine.

"No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista", sentenció.

jueves, 22 de septiembre de 2011

‘Roger & Me’ (Michael Moore)

By Hal Hinson
Washington Post Staff Writer
January 12, 1990


"Roger & Me," Michael Moore's documentary about the effects of General Motors plant closings in his hometown of Flint, Mich., is a hilariously cranky bit of propaganda. One part home movie, one part editorial, one part letter bomb, the film is a one-man insurrection. And -- imagine that -- the man is just some yob with a movie camera, an auto worker's son who has never made a film before and who sees in the demise of his home city the perfect metaphor for everything that's gone wrong with America.

The result is one of the most subversively comic political films in memory. Moore presents "Roger & Me" as his End of the '80s essay, his attempt to reclaim the decade from those who would have it remembered as an upbeat era of rebuilding and progress. His subject, in the most limited sense, is Flint itself. As the home to several major GM facilities, Flint was a proud industrial town caught up in the great postwar American dream. But due to shutdowns and layoffs, more than 30,000 workers lost their jobs, leaving Flint desolate, rat-infested, a city with teeming jails, a soaring crime rate and plummeting expectations -- a postindustrial American wasteland that Money magazine proclaimed the worst place to live in the country.

About all this Moore is deeply funny and deeply serious. When the laughs come -- and there are more here than in any movie I saw all last year -- they have a prankster's reckless irreverence. His target and elusive costar is GM Chairman Roger B. Smith, whom Moore tracks throughout the movie in an attempt to confront him with the devastation his company has left in its wake.

Moore loves making trouble, but his impudence is multilayered and fueled, primarily, by rage. He comes on in "Roger & Me" with the bratty effrontery of a party crasher, out to spoil everyone's fun. He dogs Smith at his office (where he offers the security forces his Chuck E Cheese discount card for identification), at his yacht club in Grosse Pointe, at his athletic club in Detroit. Moore even manages somehow to gain entrance to GM's annual stockholders meeting, where his mike is cut just as he is about to speak.

The party Moore's crashing here, though, is the Reagan '80s. Acting as the film's curmudgeonly master of ceremonies, Moore presents a collection of sneaky riffs on a score of topics, both large and small -- from unionism and capitalism to Pat Boone, beauty pageants and game shows -- and spins them into a highly personal, shorthand history of American corporate collapse.

On another level, it's a kind of critique of the great American dream of sunny, smiley-face, middle-class prosperity. Moore's greatest gift is his feel for the native American surrealism -- his sense of us as a people who love diving donkeys and dancing spark plugs and parades with Shriners driving around in miniature Model T's. To Moore, these funky absurdities are on a direct line with an attempt to raise spirits in Flint by bringing the Rev. Robert Schuller to town to say things like "Tough times don't last, tough people do." Or Anita Bryant's buck-up rendition of "You'll Never Walk Alone." Or Ronald Reagan's kind offer to buy pizza for 10 unemployed auto workers. To demonstrate his appreciation, one of the guests rips off the pizzeria's cash register on his way out.

Two motifs connect these various plot threads: the search for Roger and the operations of Sheriff's Deputy Fred Ross, who, with cool efficiency, travels around town, pounding on doors and evicting families from their homes. The latter's scenes work as dark counterpoint to the generally amused tone; they're the movie's dire bottom line. Without them, it might come across as a glib radical cartoon.

Wearing baggy jeans, a windbreaker and a cap reading "I'm out for Trout," Moore styles himself as a kind of beer-bellied rube, but the Average Joe pose is merely an elaborate disguise for a highly sophisticated, cagey wit. Moore is a naysayer in the classic American tradition -- a working-class sorehead with attitude to burn. Class anger is part of what drives him. He hates the twits who dress up in costume for their "Great Gatsby" party or rush to plunk down $100 to spend the night in the city's spanking new jail. In essence, though, he's an equal-opportunity basher -- everyone gets a turn, and he's nearly as scathing in his derision for one woman who slaughters rabbits to make ends meet. Or the future Miss America, Kaye Lani Rae Rafko, who virtually quivers in front of the camera, desperate not to put her foot in her mouth.

As a comic, Moore sees virtually everyone as fair game, but then he presents himself in nearly as harsh a light as the others. None comes off as badly as the eponymous Roger, though. Reading his bland Christmas message to the stockholders and their children, he quotes Dickens, and in the process he becomes mythic, the personification of the heartless capitalist -- a real-life Scrooge.

When I first saw the film, it struck me as the most impressively articulated response to the Reagan era I'd seen. Since then it has come out that Moore has -- either intentionally or through lack of skill -- fuzzied the chronology of events, creating the impression that the plant closings and layoffs took place all at once, around 1986 and '87, instead of over a period of more than a decade. In other instances too, Moore may have fallen short of factual accuracy.

Though this doesn't invalidate his political points, it does cast them in a more dubious light -- and Moore along with them. The unfortunate effect of this imprecision is to reduce a great film to a nearly great one. It does not, however, interfere with our pleasure at seeing Pat Boone refer to Roger Smith as a "can-do kinda guy." Or diminish the epic silliness of the city's efforts to rescue Flint by turning it into a tourist center with the construction of a Hyatt Hotel, a shopping center and, as its biggest draw, a Disney World-type tribute to the auto industry called AutoWorld.

In "Roger & Me," Moore's brand of slapstick reportage strikes the perfect balance between irony and sincerity; it's slyly deadpan and committed, democratic and kingly all at once. In the end, though, he winds up giving ironic credence to the swells at the Great Gatsby party who advise the laid-off workers to get out there and do something. He's shown what one man with a camera crew and a vision can do.

domingo, 11 de septiembre de 2011

La batalla de Chile


La batalla de Chile, la lucha de un pueblo sin armas, es un documental chileno constituido por una trilogía de películas que relata los eventos ocurridos en Chile, entre 1972 y septiembre de 1973. Dirigido por el cineasta chileno Patricio Guzmán, fue una de las últimas películas o documentales de Chile en formato "blanco y negro". La batalla de Chile es considerada por muchos críticos como el mejor documental chileno de todos los tiempos. Ganó seis grandes premios en Europa y América Latina y fue distribuida en las salas comerciales de 35 países. La revista Cineaste la definió como “uno de los diez mejores filmes políticos del mundo”.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Colombia se estrena en cine 3D con un filme sobre los niños en el conflicto armado

La historia la narran cuatro menores de entre 8 y 13 años que relatan sus vivencias en el conflicto y aportan, además de su visión del problema, sus propios dibujos.

Por Efe



En una entrevista con Efe, el director del filme, Jairo Carrillo, señaló que la idea del proyecto partió de la necesidad de dar a conocer una historia que, en principio, resulta desconocida, y hacerlo además desde el punto de vista de los más vulnerables.

Y esas son las únicas voces que se escuchan, la de los niños, ya que los demás personajes, aunque existen, quedan mudos.

Ni una sola voz de adultos, ya sean de los familiares o de los miembros de las guerrillas, tienen cabida en esta película.

Para ello, Carrillo y su director adjunto, Oscar Andrade, realizaron 120 entrevistas y eligieron cuatro historias para el largometraje.

"Una de las cosas más importantes es que las historias no fueran repetitivas", explicó Carillo, al añadir que otro motivo esencial para elegirlas era que los niños pudieran explicarse de forma natural "porque puede haber historias que sean dramáticamente fuertes pero si el niño no es fluido entonces no podrían considerarse".

Y esto "porque lo importante es que son testimonios reales y eso es lo que le llega a la gente, que piense: lo que estoy escuchando sí pasó, no es ficción y no es un actor", aclaró.

La aventura que decidieron emprender en el mundo de las tres dimensiones se debe, explicó a Efe el director, a que es una forma más intensa de llegar al público, ya que éste puede meterse en primera persona en la película y en las acciones que se narran.

"Cuando estuvimos en (el festival de) Venecia con el largometraje (en dos dimensiones) pensamos, gracias a la reacción del público, cómo hacemos para que una película con consciencia social la gente la vea", agregó.

Y encontraron la solución: "Apareció Avatar en 3D y dijimos, ésta es la técnica que debemos mostrar para que la gente común y corriente vea esta película y que les llegue", explicó Carrillo.

El futuro de este proyecto está muy claro para él: "es una película hecha por un colombiano y para un público colombiano, para que se utilice como material educativo, que lo coja una ONG internacional y lo podamos distribuir en todas las escuelas, para que haya una reflexión", expresó.

En este sentido, Carrillo hizo referencia a la labor del presidente de Colombia: "Lo que está haciendo (Juan Manuel) Santos con la Ley de Víctimas es muy interesante y muy importante, que la sociedad acoja estas cosas y que los niños sepan que vivimos en un país con problemas pero con mucha esperanza".

Se refirió así a la Ley aprobada el pasado 10 de junio, por la que el Gobierno de Santos pretende resarcir a tres millones de víctimas del conflicto armado.

"Pequeñas voces" se estrenará en las salas de cine colombianas el 16 de septiembre después de haber pasado por importantes festivales cinematográficos internacionales como el de Berlín y Venecia.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Vietnam: Entre el cielo y la tierra

Por spaulding's blog
spauld.blogspot.com


Con El Cielo y La Tierra, Oliver Stone cerró la trilogía sobre el Vietnam iniciada con Platoon y continuada con Nacido el 4 de Julio. Dos espléndidos títulos que han marcado la filmografía del cineasta y que, por derecho propio, han pasado a ocupar un merecido puesto en la historia del cine. Pero con El Cielo y la Tierra, su última entrega, no consiguió el reconocimiento que esperaba.

En esa ocasión, Stone dejó a un lado el punto de vista habitual de los combatientes norteamericanos para centrar la visión de la guerra desde la parte oriental, plasmando así en pantalla las penurias sufridas por una joven vietnamita a la que, a su vez, convertía en narradora del filme. Vecina de una pequeña y humilde aldea rural, vivió en carne propia los horrores de la contienda, siendo incluso torturada por el ejército y violada posteriormente por su propia gente, la guerrilla del Vietcong.


El Cielo y la Tierra está basada en un par de libros de Le Ly Hayslip, en los cuales se narraban sus experiencias durante el tiempo que duró la sangrienta ofensiva. El filme fue realizado en una época en lo que todo aquello que olía un poquito a budismo era válido para hacer cualquier película desde Norteamérica. Y la cinta de Stone es uno más de esos innumerables productos que, durante casi una década entera, fueron desfilando por las pantallas de todo el mundo y que, como en este caso, fueron dirigidos por cineastas de prestigio. Y es que su parte final rezuma un tufillo religioso bastante impresionante, volcado en imágenes en forma de oda mística a Buda.

El vigor que impone a sus escenas violentas y de guerra o la plástica belleza que destilan sus cuidadas imágenes (recreándose, ante todo, en paisajes frondosos y verdes), no son suficiente para levantarle el alma a un trabajo pesaroso y aburrido. Es una película sin nervio, sin garra alguna que, en parte, rompe un tanto con el estilo más agresivo de su director. El reloj parece encallarse ante el lento devenir de un filme que, al igual que la mayoría de biopics, peca de la poca credibilidad de muchos de sus pasajes.

De todos modos y sólo en parte, Stone sale victorioso en el esforzado retrato psicológico de una mujer amargada y presionada que, por culpa de una violación, ha acabado temiendo (y odiando) a los hombres. Pero, al mismo tiempo, acaba mostrándose patéticamente repetitivo cuando redirecciona las riendas de la película hacia su país natal e insiste, por enésima vez, en las secuelas psíquicas de los excombatientes norteamericanos. Una ocasión propicia para que Tommy Lee Jones, alejándose de su moderación habitual, compusiera un papel plagado de convulsivos tics histriónicos: el de un soldado desquiciado por las barbaridades en las que se vio implicado y que decide acabar con sus propios demonios contrayendo matrimonio con una vietnamita.

La citada Le Ly es Hiep Thi Le, una actriz bajita y muy inexpresiva, cuya equívoca elección como protagonista principal en poco ayudó a los resultados finales de El Cielo y la Tierra. Oliver Stone ya lo había contado todo sobre el Vietnam en sus dos títulos anteriores. Poca cosa más le quedaba en el tintero, y la pretensión de cambiar el punto de vista narrativo sobre los mismos hechos no aportó nada nuevo a su trilogía.

Un filme reiterativo, de imagen preciosista, con una media hora inicial prometedora y sin ningún tipo de ritmo narrativo. Vaya, un aburrimiento innecesario en el que, al menos, el realizador frenó un poco sus habituales desvaríos visuales y las enervantes experimentaciones con todo tipo de formatos cinematográficos.

miércoles, 17 de agosto de 2011

O Ano em Que Meus Pais Saíram de Férias


Em 1970, o Brasil e o mundo parecem estar de cabeça para baixo, mas a maior preocupação na vida de Mauro, um garoto de 12 anos, tem pouco a ver com a ditadura militar que impera no País, seu maior sonho é ver o Brasil tricampeão mundial de futebol. De repente, ele é separado dos pais e obrigado a se adaptar a uma "estranha" e divertida comunidade - o Bom Retiro, bairro de São Paulo, que abriga judeus, italianos, entre outras culturas. Uma história emocionante de superação e solidariedade.

sábado, 13 de agosto de 2011

Raymundo Gleyzer empujando contra el viento

No volví a saber de Raymundo hasta que llegó la noticia de su desaparición. Recordé entonces sus palabras, su vitalidad, su decisión. Y estaba seguro —como lo estoy ahora— de que algún día volvería a aparecer Raymundo en medio de su pueblo. Todo parece indicar que así ha de ser.

Tomás «Titón» Gutiérrez Alea
(director de cine cubano)

Por Néstor Kohan

Un cine de combate

Pocas personalidades de la cultura política latinoamericana resumen con tanta nitidez y contundencia las apuestas vitales de la izquierda revolucionaria. Aunque quizás menos celebrado y conocido que Rodolfo Walsh, el cineasta y militante guevarista argentino Raymundo Gleyzer (1941-1976) representa el escalón más alto al que llegó su generación. Repensar su obra, su vida y su militancia implica recuperar del olvido una perspectiva ideológica sepultada por el establishment intelectual argentino, aquella que vivió el cine como militancia y la cámara como un arma de combate.

El nombre de Gleyzer ha sido durante años sinónimo de todo lo prohibido y todo lo reprimido por la cultura oficial, su falso “pluralismo” y su simulacro “democrático”. En estas apretadas líneas de homenaje no nos interesa recordarlo como un cadáver “prestigioso”, una “víctima inocente” o un bronce de mausoleo repleto de hipócritas monumentos oficiales. Lejos de los lugares comunes y los golpes lacrimógenos a los que nos tiene acostumbrado el progresismo ilustrado y bienpensante del río de la plata, se nos impone rememorarlo como un militante revolucionario. Recordamos a Raymundo como alguien vivo e indomesticable, un hermano mayor del cual las nuevas generaciones debemos seguir aprendiendo.

Hijo de una familia judía argentina en cuya casa se fundó el célebre teatro IFT (ubicado en el popular barrio de Once de la ciudad de Buenos Aires), Raymundo recibió su nombre de un guerrillero francés —Raymond Guyot— asesinado por los nazis. Este joven rebelde trabajó desde muy chico y llegó a ser verdaderamente un grande, uno de los principales realizadores de cortos y largometrajes documentales, políticos y de ficción sobre Argentina y América latina.

Tanto él como su cine, silenciados, censurados y perseguidos con odio irracional, fueron durante décadas innombrables. Desde que fue secuestrado, salvajemente torturado y desaparecido a fines de mayo de 1976 muchos de sus films fueron inhallables. Símbolos de una rebeldía y una esperanza colectiva que había que borrar —literalmente— del mapa a sangre, tortura y fuego.

El guevarismo en la cultura argentina

Raymundo comenzó su temprana militancia en la juventud del Partido Comunista (PC). Esa fue su primera experiencia política. Pero aquel viejo reformismo no lo conformó. Por ello, conmocionado íntimamente por la vida y el pensamiento del Che Guevara, Fidel y por toda la Revolución Cubana (visitó la isla y tomó contacto con el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica [ICAIC], por primera vez en 1969), Raymundo se identificó rápidamente con el guevarismo. Desde allí se integró al PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo). Desde esa experiencia política generó uno de los grupos más radicales e iconoclastas en el ámbito de la cultura crítica argentina: el Cine de la Base.

Además de ser un militante, en su primera juventud del PC y luego del guevarista PRT-ERP, Raymundo Gleyzer también fue un camarógrafo de Telenoche, de Canal 7 y un realizador de documentales para la TV alemana y varias secretarías de turismo argentinas. Incluso fue uno de los primeros argentinos en filmar en las Islas Malvinas en los ’60, dos décadas antes de la guerra con Gran Bretaña. Esos materiales fueron utilizados en los documentales Malvinas, historia de traiciones ( 1985) de Jorge Denti y Hundan al Belgrano (1986) de Federico Urioste. Asimismo, tuvo a su cargo una de las cuatro cámaras de Adiós Sui Generis (1975, de Bebe Kamín, film que retrata el último recital del mítico conjunto de rock nacional formado por Charly García y Nito Mestre).

La filmografía de Gleyzer abarca entonces su producción militante —la más voluminosa y perdurable, realizada para la insurgencia guevarista— y también la obra “alimenticia” que si bien fue medio de supervivencia sin embargo reviste un interés más que anecdótico o coyuntural. Algunos de sus films más renombrados son : El ciclo (1963) ; La tierra quema (1964) ; Ceramiqueros de Tras la Sierra (1965); Nuestras Islas Malvinas (1966); Ocurrido en Hualfín (1965) ; Pictografías de Cerro Colorado (1965); Quilino (1966); México, la revolución congelada (1971) ; Comunicado cinematográfico del ERP (1972); Ni olvido ni perdón (1972); Los traidores (1973) ; Me matan sino trabajo y si trabajo me matan (1974), entre otros.

«Cine de la Base», en el camino de Guevara y Santucho

Su compromiso militante con la insurgencia guevarista del PRT-ERP lo llevó a agruparse junto con otros jóvenes revolucionarios en el «Cine de la Base», uno de los dos principales nucleamientos del cine político de aquellos años, paralelo al grupo «Cine Liberación» (que realizó La hora de los hornos ), de Solanas y Getino. Con ellos Gleyzer mantuvo estrecha colaboración pero también duras polémicas. Sobre todo cuando aquellos cambiaron el final de la primera versión de La hora de los hornos (Raymundo la había visto en Venezuela y quedó muy impresionado) en 1973 —año en que el general Perón regresa a la Argentina luego de 18 años de exilio en el Paraguay de Stroessner, en la República Dominicana de Trujillo y en la España del generalísimo Francisco Franco— . El final original de este documental famosísimo tenía una imagen del Che Guevara de varios minutos acompañada por una voz en off. En el segundo final, trastocado en 1973, aparecían el general Perón y su tristemente célebre esposa Isabel Martínez, enrolada en el macartismo de la extrema derecha peronista. El grupo «Cine Liberación» se “aggiornó” al regreso del mítico líder moderando su anterior radicalismo político, mientras Raymundo Gleyzer y el Cine de la Base se mantuvieron firmes en la defensa de una perspectiva clasista y socialista, obrera y popular, aun frente al regreso del general.

Tanto Gleyzer como sus compañeros del «Cine de la Base» compartían la perspectiva ideológica de Mario Roberto Santucho, máximo dirigente del PRT-ERP. Santucho había publicado en 1974 un libro titulado Poder burgués, poder revolucionario donde analizaba toda la historia argentina —al calor de la Revolución Cubana y la Revolución Vietnamita—, polemizando con dos vertientes del campo popular: el reformismo del PC y el populismo de Montoneros. Mientras polemizaba en el terreno ideológico Santucho promovía (infructuosamente) la unidad práctica con estas corrientes políticas. Gran parte de las polémicas de Raymundo Gleyzer comparten ese mismo horizonte de sentido político.

«Los traidores» y el cáncer de la burocracia sindical

Raymundo Gleyzer había realizado una impiadosa radiografía de la burocracia sindical argentina. El título que eligió para su film, hoy mítico, lo dice todo: Los traidores (el título original iba a ser Una muerte cualquiera ). Ese film estaba basado en un cuento de Víctor Proncet, “ La víctima ”, que narraba un hecho verídico, el autosecuestro del dirigente sindical peronista Andrés Framini (aunque el título Los traidores ya había sido utilizado por el escritor comunista José Murillo en la novela homónima —publicada en 1968— donde relataba la traición de la burocracia sindical a una huelga metalúrgica).

En la película de Gleyzer Proncet encarnaba a “Barrera”, un burócrata sindical peronista, síntesis de Augusto Timoteo Vandor, Lorenzo Miguel y Andrés Framini, tres conocidos y emblemáticos dirigentes de la burocracia sindical. En el film “Barrera” se parecía físicamente a José Ignacio Rucci (otro paradigma del sindicalismo amarillo, macartista y burocrático), su había autosecuestrado como lo había hecho Framini, decía frases de Lorenzo Miguel y terminaba muriendo a manos de un atentado guerrillero como Vandor.

Al realizar cine político desde la ficción (incorporando a las imágenes del Cordobazo “La marcha de la bronca” del dúo de la canción de protesta “Pedro y Pablo”), Gleyzer apostó a la polémica y pensó el film para ser exhibido en fábricas y barrios, apoyándose en las corrientes clasistas de los sindicatos SITRAC-SITRAM (sindicatos de las empresas FIAT, afines al PRT y otras organizaciones revolucionarias), o en dirigentes sindicales como Agustín Tosco y René Salamanca (el primero muerto en la clandestinidad en 1975, el segundo secuestrado y desaparecido en 1976). Incluso Gleyzer planeó volcar Los traidores en fotonovela, para que circulara en un público más amplio.

Su otro gran film político —aunque todos fueron importantes— es México, la revolución congelada , donde trata la institucionalización del proceso político mexicano, el populismo represivo del PRI, el doble discurso permanente de sus dirigentes (similar al del peronismo en Argentina), la explotación de los indígenas, la matanza de Tlatelolco, el papel sumiso y obediente de aquella “izquierda” que con lenguaje progresista y durante décadas legitimó al PRI, incluyendo la matanza de 1968, y el papel nefasto de la sempiterna burocracia sindical. Cabe destacar que en el film de Raymundo aparece retratada la miseria de Chiapas, varias décadas antes de que surgiera el neozapatismo en los ’90.

El secuestro y la desaparición de Raymundo

Luego de años de silencio inducido y “olvido” fabricado comienzan a surgir libros, grupos de estudio, centros culturales, talleres de video y películas que recuerdan a Raymundo Gleyzer. Entre otros merecen destacarse el libro El cine quema de Fernando Martín Peña y Carlos Vallina y el formidable largometraje documental Raymundo de los jóvenes realizadores Virna Molina y Ernesto Ardito. También el excelente film Un arma cargada de futuro (destinado específicamente a reconstruir la política cultural del PRT-ERP), parte de la saga de Gaviotas blindadas , de Omar Neri y el grupo de Cine Mascaró.

En todos estos casos, junto a documentos políticos de la época y a los testimonios de militantes y combatientes guevaristas que lograron sobrevivir al exterminio genocida de los militares argentinos, aparece retratado el Gleyzer padre, el amante, el amigo, el inquieto documentalista itinerante y trotamundos, el revolucionario, el intelectual, con todas sus contradicciones, sus miedos, sus angustias, sus dudas, sus alegrías y su compromiso.

El cineasta fue secuestrado pocos días después del escritor Haroldo Conti quien, junto con el periodista Enrique Raab, el profesor Silvio Frondizi y el propio Gleyzer, también adhirió al guevarismo del PRT-ERP. Conti y Gleyzer estuvieron en el campo de concentración El Vesubio y el cineasta también habría estado prisionero en el destacamento Güemes, cerca del barrio de Ezeiza. Secuestrados y prisioneros que lograron sobrevivir a la represión relataron que los militares torturaron salvajemente a Raymundo. En sesiones de tortura, le habrían cortado los ligamentos de los pies e incluso habría quedado ciego. Mientras a Silvio Frondizi lo asesinó en 1974 la Triple A, Raab, Conti y Gleyzer permanecen desaparecidos. La dictadura militar fue impiadosa con todos los revolucionarios, especialmente con los de origen marxista y guevarista a los que siempre clasificó como “irrecuperables”.

Varios directores del mundo iniciaron en los festivales de cine una campaña mundial por la liberación de Gleyzer. Entre otros escritores García Márquez escribió una carta pidiendo su aparición con vida. Mientras tanto, el 1 de junio de 1976 Alfredo Guevara, Walter Achugar, Miguel Littin, Carlos Rebolledo y Manuel Pérez publicaron una declaración del Comité de cineastas latinoamericanos reclamando por su libertad. Entonces la CIA informó, legitimando de hecho el secuestro y las torturas, que según su “expediente” en Buenos Aires, en su casa había albergado a refugiados chilenos perseguidos por el general Pinochet. Su mamá se convirtió a partir de allí en una Madre de Plaza de Mayo. En el momento del secuestro Raymundo tenía apenas 35 años.

Ejemplo y paradigma para las nuevas generaciones

Lautaro Murúa, director de cine y teatro y uno de los actores de Los Traidores, lo rememora cálidamente afirmando que: “A Raymundo lo veo como alguien muy valiente y romántico, algo que se repetía en miles de muchachos de su edad”. Una caracterización sobre su vida que quizás sintetice a toda su generación.

Lo que Gleyzer generó en la cultura argentina y latinoamericana excede los circuitos y perímetros del universo cinematográfico. Su obra también expresa que se puede vivir de otra manera. Que los cálculos, el egoísmo, las mezquindades y la mediocridad tan habituales en nuestros días, no están en el corazón del ser humano. Son apenas un triste producto histórico. El compromiso vital de Raymundo también demuestra que cuando el estudio y el talento van acompañados de una ética inquebrantable y de una militancia insobornable, la cultura puede transformarse en una arma explosiva y demoledora contra el poder. Y que eso siempre tiene un costo. Raymundo Gleyzer estuvo dispuesto a pagarlo hasta con la vida.

Su sacrificio no fue en vano. Nuevas generaciones de jóvenes militantes, cineastas y documentalistas, pero también jóvenes que hacen formación política y militan en los barrios, en las fábricas recuperadas, en las luchas piqueteras, en el estudiantado secundario, en el universitario y en todo el movimiento popular argentino, hoy vuelven a retomar las mismas banderas y los mismos ideales del Che Guevara por los que Raymundo luchó y entregó su vida.

domingo, 24 de julio de 2011

Bolívar: Un héroe olvidado por el séptimo arte

La actual administración incentiva el cine histórico, pero un filme sobre Bolívar luce inabordable. Diversos intentos por llevar a la pantalla la vida del Libertador son reseñados en el libro Acechos de la imaginación, de Rodolfo Izaguirre.

Por Alexis Correia
El Nacional (Venezuela)


Andy García, Johnny Depp, Antonio Banderas y el ambiguo Keanu Reeves fueron algunos de los nombres que se barajaron hace una década para interpretar al Padre de la Patria, cuando el productor venezolano Edgar Meinhardt anunció la realización de una superproducción con capital de Hollywood titulada Bolivar, the Liberator. El proyecto sobre la figura central del bicentenario de la independencia de Venezuela derivó en un fraude ventilado en tribunales. Simón Bolívar y el séptimo arte enhebran una larga tradición de coitus interruptus.

En su libro Acechos de la imaginación (Monte Ávila, 1993), el crítico Rodolfo Izaguirre compiló los intentos tragicómicos de llevar a la gran pantalla la épica bolivariana. En 1954, un productor llamado Richard Lublin anunció a Charlton Heston y Sophia Loren como los intérpretes del Libertador y Manuelita Sáenz en una película que jamás se concretó. En 1957, Lester Cowan asomó a Sir Laurence Olivier o Yul Brynner y Ava Gardner para los mismos roles, con Mario Moreno "Cantinflas" como una especie de escudero, confidente y relator de las hazañas del héroe.

En 1959, el italiano Dino de Laurentiis vino a inspeccionar la estatua ecuestre en la plaza Bolívar de Caracas y, en los años siguientes, deshojó a la prensa una margarita de protagonistas para un frustrado proyecto titulado Se llamaba Bolívar: Paul Newman, Marlon Brando, Mel Ferrer, Henry Fonda, Kirk Douglas y Frank Sinatra. En 1953, Gregory Peck y Jean Marais eran los favoritos del director francés Cecil Saint Laurent en otra película jamás filmada.

Izaguirre atribuye al "rígido y paralizante" culto a la figura de Bolívar, en gran medida, la imposibilidad de concretar grandes proyectos biográficos sobre el Libertador. A esto hay que agregar el relativo desinterés del músculo financiero de Hollywood en un prócer adscrito al tradicional "patio trasero" de Estados Unidos. Las películas que se concretaron pasaron sin pena ni gloria: la mexicana Simón Bolívar (1942), con el galán Julián Soler, es considerada por Izaguirre un producto extremadamente acartonado, mientras que la coproducción italiano-ibérico La epopeya de Bolívar (1969), con el austriaco Maximilian Schell como protagonista, evitó mostrar escenas de sexo y eludió cualquier alusión al imperialismo de España para no incomodar a los financistas de ese país.

Mucho más interesantes han sido las películas de bajo presupuesto que se han aproximado a Bolívar a través de enfoques indirectos y no siempre cómodos con su aureola casi divina: la alegoría sin diálogos Bolívar: sinfonía tropikal (1979), del director venezolano Diego Rísquez; la comedia colombiana Bolívar soy yo (2002), de Jorge Alí Triana; el cortometraje animado nacional Bolívar, ese soy yo (1994); y Manuela Sáenz (2000), del mismo Rísquez, con Mariano Álvarez y Beatriz Valdez como el prócer y su libertadora.

Los otros héroes

La actual administración política ha contribuido al financiamiento de un cine histórico vinculado, con frecuencia, al bicentenario de la independencia de Venezuela. Francisco de Miranda (2006), de nuevo de Rísquez, y la ambiciosa Miranda regresa (2007), de Luis Alberto Lamata, intentaron acercarse a un Precursor cuyo trágico desenlace está vinculado a uno de los episodios más oscuros de la biografía de Bolívar, lo que lo convierte casi en tabú en un país donde este último es divinizado. Esta semana se estrenó un interesante filme de Lamata sobre un antihéroe realista: Taita Boves. Anterior a este período, también merece mención Sucre (1995), de Alidha Ávila.

Indica el crítico Alfonso Molina en el texto El bicentenario de los héroes, publicado en su blog: "El cine venezolano debería desenmascarar las trampas del academicismo tradicional y reaccionario; sumergirse en las aguas de los procesos históricos más que de los héroes, algo difícil pues estos últimos son más atractivos. Las películas de Rísquez, Ávila y Lamata han abierto, al menos, un camino para conocernos mejor".

sábado, 9 de julio de 2011

San Martín. El Cruce de los Andes



Coproducción entre Canal Encuentro y Canal 7 donde se relata el cruce de la cordillera de los Andes, que el prócer emprendió junto a su ejército en 1817.

La nueva ficción histórica esta dirigida por Leandro Ipiña y el rol protagónico está a cargo de Rodrigo de la Serna, que interpreta al Gral. Don José de San Martín, papel para el que se preparó durante meses con clases de esgrima y un profundo acercamiento a los textos que recrean la figura del prócer y los hechos históricos que se relatan.

El telefilme, de 90 minutos de duración, cumplió un tiempo estimado de rodaje de seis semanas y fue estrenado en 2010 en el marco de los festejos del Bicentenario.

La producción se realizó con el financiamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales (INCAA) y la Televisión Española (TVE); con el apoyo del Gobierno de San Juan y con la administración de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

martes, 5 de julio de 2011

Salvador, de Oliver Stone

Filme basado en las experiencias de Richard Boyle, periodista estadounidense, durante la guerra civil salvadoreña, entre 1980 y 1981.


Boyle (James Woods), está en plena crisis personal y profesional, agudizada por sus problemas con el alcohol y las drogas. Decide entonces viajar a El Salvador como corresponsal de guerra. Va con él su mejor amigo (James Belushi), con quien se convierte en testigo de excepción de los enfrentamientos entre las guerrillas del FMLN y el ejército gubernamental. El Salvador se ha convertido en un infierno por la confrontación, y Boyle trata de salvar la vida de su novia salvadoreña, María (Elpedia Carrillo).

Stone recrea diversas problemáticas a través de la película: el papel de los periodistas en las guerras, la intervención estadounidense en los conflictos latinoamericanos, el paramilitarismo y la corrupción que corroe los gobiernos, entre otras.

Ver tráiler en inglés

viernes, 1 de julio de 2011

Carlos: Official Trailer

The story of Venezuelan revolutionary, Ilich Ramirez Sanchez, who founded a worldwide terrorist organization and raided the OPEC headquarters in 1975 before being caught by the French police.



La película, del realizador francés Olivier Assayas, acerca del venezolano Ilich Ramírez -que pasó de idealista en contra del capitalismo a terrorista con fama internacional- es un retrato contundente de un personaje que se convirtió en leyenda en la década del 70. Además, es una excusa para revivir la compleja telaraña sociopolítica que enredaba al mundo en ese momento. Excelente actuación de Édgar Ramírez (nominado al Globo de Oro por su papel en este filme), en una trama maratónica y por momentos densa, que alcanza casi las tres horas de duración.

miércoles, 29 de junio de 2011

El Che y Gaza

Por Ted Glick
Znet

Traducción de Germán Leyens

El verdadero revolucionario es guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible imaginar a un auténtico revolucionario sin esta cualidad. (…) Es necesario luchar todos los días para que ese amor a la humanidad existente se transforme en hechos concretos, en hechos que sirvan de ejemplo y movilicen” (Che Guevara - “El Socialismo y el hombre en Cuba”, Editora Política, La Habana, 1988)

Me pregunto si, dentro de siglos, el Che Guevara será visto por gente en todo el mundo del modo como Jesús de Nazaret es visto por miles de millones en nuestros días, como un modelo para vivir la propia vida.

Eso sólo ocurrirá, claro está, si la humanidad logra, a breve plazo, evitar un catastrófico cambio climático a través de una revolución energética limpia y, a largo plazo, hacer una revolución amplia y profunda que la aleje del capitalismo y la lleve hacia una sociedad organizada sobre la base del principio del respeto mutuo y de nuestro entorno natural.

Estos pensamientos dominan después de ver la película “Che,” un semi-documental de cuatro horas centrado en una guerra revolucionaria exitosa y otra terriblemente malograda, la primera a fines de los años cincuenta y la segunda en Bolivia a fines de los sesenta. El Che Guevara fue un líder en ambas.

Ayer fue también el día en el que Israel comenzó su invasión de Gaza por tierra. El gobierno israelí fue incitado a ambas porque contaba con el apoyo del gobierno de Bush para ataques aéreos que causaron miles de muertos y heridos y con el ensordecedor silencio del presidente electo Barack Husein Obama. Israel dejó claro, por la enésima vez, que su ocupación militar y cerco brutales e ilegales de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este sólo terminarán cuando sea obligado a hacerlo por una mezcla de resistencia palestina y actos concretos de solidaridad y presión internacionales, así como por una interrupción o reducción de la ayuda militar de EE.UU.

Existe un vínculo extraño entre la segunda mitad de “Che” y lo que ahora tiene lugar en Gaza. En los dos casos, la gente involucrada en la lucha armada contra un gobierno opresor – en un caso, un grupo de orientación socialista y en el otro un grupo islámico radical – enfrentaban o enfrentan el exterminio.

"Che" revela detenidamente lo que tuvo lugar en Bolivia después que, bajo la dirección de Guevara, una columna de guerrilleros armados fue establecida con apoyo cubano en un intento por difundir el proyecto socialista más allá de Cuba. Su descripción sigue a la primera mitad de la cinta que muestra cómo, una década antes, Fidel, el Che, y el pueblo cubano, derrotaron exitosamente la dictadura militar de Batista respaldada por EE.UU. mediante una guerra de guerrillas de dos años de duración.

"Che" no es una biografía detallada del hombre. Un 90% o más de la película es dedicado a una interpretación “como si se estuviera presente” de las realidades diarias de esas dos guerras de guerrillas. Una pequeña parte dramatiza una reunión entre el Che, Fidel y otros en Ciudad de México en 1955, notable por la explicación de Fidel de las realidades explotadoras y brutales de la sociedad cubana que fueron la motivación para su disposición a arriesgar su vida por la causa revolucionaria. Una sección más sustancial es dedicada a la visita del Che a la Ciudad de Nueva York para hablar ante Naciones Unidas. La mayor parte de la motivación política es revelada en esas dos secciones.

La película fue bien preparada y documentada. Aunque se basó en los diarios de Guevara, también hubo, según un artículo en el New York times del 4 de enero, “entrevistas que fueron decisivas. (Peter) Buchman, (Steven) Soderbergh y (Benicio) del Toro viajaron varias veces a Cuba y hablaron con la familia y amigos de Guevara, generales que combatieron en la revolución cubana y sobrevivientes de la expedición boliviana.”

La película no hace un esfuerzo explícito por explicar los motivos por los cuales el levantamiento armado cubano tuvo éxito y el boliviano fracasó, pero se indican varias razones. Una fue la oposición del Partido Comunista de Bolivia al esfuerzo dirigido por Guevara. Una razón relacionada fue la debilidad de la dirigencia indígena boliviana en el esfuerzo; Guevara es claramente la persona dominante. Pero tal vez más significativo fue el rol activo del gobierno de EE.UU. en la dirección militar estratégica y táctica y el armamento de la junta boliviana. Esto incluyó el envío de asesores y entrenadores militares que habían perfeccionado sus habilidades en la guerra de Vietnam. Esa ayuda fue decisiva, llevando al aplastamiento de la columna guerrillera de Guevara.

El personaje de Guevara es representado bien por el actor Benicio del Toro. Es impresionante ver el esfuerzo heroico del Che por impedir que su asma crónica imposibilitara su plena participación en la agotadora actividad requerida durante las guerras revolucionarias. Es presentado como un líder penetrante, que no tolera irrelevancias, incisivo, de hombres (y unas pocas mujeres), dispuesto a hacer todos los sacrificios necesarios, incluyendo el de su vida, para defender la causa revolucionaria.

Al final de la película, después que Guevara es herido y capturado, y es interrogado por sus captores, hace el comentario de que, para parafrasear: “tal vez nuestro fracaso les enseñe lecciones,” refiriéndose a los bolivianos en general así como a los campesinos del área donde había operado, porque no estuvieron dispuestos a apoyar su esfuerzo. Ante la aparición, varias décadas después, del Movimiento al Socialismo boliviano, y su éxito en la elección de Evo Morales a la presidencia, así como el crecimiento del proyecto socialista en Venezuela, Ecuador y otros sitios en Latinoamérica, parece que tenía razón.

El film muestra la muerte del Che como digna de su persona. Herido y tumbado en el suelo, uno de los verdugos le ordena que se levante. Mirándolo directamente a los ojos, se niega y le dice: “Apunte y sostenga firme el arma: va a matar a un hombre."

El Che Guevara, si estuviera vivo, sentiría solidaridad hacia los que hoy están bajo fuego en Gaza. Extraería fuerza, como lo hice yo, de los miles de jóvenes y árabes con los que marché ayer por el centro de Manhattan. Gritando “¡Gaza no llores, Palestina nunca morirá!” y ¡Libre, libre, Palestina!,” su cólera, energía y determinación eran palpables.

El joven Fred Hampton, líder del Partido Black Panther de Chicago, asesinado por la policía en 1969, dijo que: “Puedes matar al revolucionario, pero no puedes matar a la revolución.” La película “Che” y la continua resistencia en Palestina y en todo el mundo contra un orden mundial profundamente injusto, confirman esa verdad de la historia.

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Ted Glick ha sido activista y organizador progresista desde 1968. Anteriores columnas y más información se encuentran en http://www.tedglick.com.

Consultar artículo original en inglés.

Publicado originalmente en enero de 2009.

domingo, 26 de junio de 2011

Belgrano

El telefilme Belgrano se centra en los últimos diez años de vida del creador de la bandera argentina.



En 1810 Manuel Belgrano cree que es posible reemplazar la autoridad real --la de Fernando VII prisionero de las tropas napoleónicas-- por la de una comunidad de hombres virtuosos que, identificados con la patria, interpreten con fluidez al pueblo.

Esta convicción guía la práctica política y militar de Belgrano, que lo muestra animado y confiado. Luego llegarán las batallas ganadas, las derrotas, el desencanto, la indisciplina, y el replanteamiento permanente de sus fuerzas y de sus aptitudes para continuar con la gesta.

Este telefilme cuenta cómo la vida personal de Belgrano quedó rezagada a su vida pública y cómo su virtud patriótica lo obligó a postergar lo privado, sinónimo de pasión individual. Por eso sus amores ocuparon un segundo lugar, recatado, un tanto invisible a los ojos de los demás.

El final, ineludible, termina por resolverse en su cuerpo, espacio privado por excelencia, pero que también parece ser la metáfora de cierta decepción política en aquellos años de la revolución.

sábado, 25 de junio de 2011

Oliver Stone va al sur de la frontera para conversar con Chávez y otros mandatarios

“Yo pienso que él es una figura de extremo dinamismo y carisma. Él es abierto y de buen corazón, así como un personaje fascinante”, dijo el director de “JFK” y “Wall Street”, Oliver Stone.


Tráiler

Por YVKE

En su nuevo documental “Sur de la Frontera”, Oliver Stone se muestra abrazando calurosamente a Hugo Chávez, mordisqueando hojas de coca con Evo Morales y bromeando gentilmente con Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner sobre el número de pares de zapatos que posee.

Estas amables tomas “fuera de protocolo” de los presidentes de Venezuela, Bolivia y Argentina, respectivamente, contrasta con la manera en la que son representados a menudo estos líderes de izquierda en los medios masivos y políticos de los Estados Unidos. Esto, especialmente con Chávez, el ex militar que se convirtió en líder socialista democráticamente electo, que se ha convertido en el heredero ideológico de Fidel Castro y la “bestia negra” de los funcionarios en política exterior de la administración Bush.

En la creación de “Sur de la Frontera”, que se espera tenga su premier mundial esta semana en el festival de Venecia, Stone, una luminaria de la mejor parte de las últimas tres décadas, dijo que quería suministrar un contrapunto a la imagen dominante de Chávez en EE.UU., la que es frecuentemente representada en una serie de fragmentos políticos y caricaturizado como un dictador belicoso.

“Yo pienso que él es una figura de extremo dinamismo y carisma. Él es abierto y de buen corazón, así como un personaje fascinante”, dijo el director de “JFK” y “Wall Street”, vía telefónica desde New York, donde trabaja en una secuela de la bien publicitada “Wall Street”. “Pero cuando vuelvo a EE.UU. sólo escucho estas historias sobre el ‘dictador’, ‘mal hombre’, ‘amenaza para la sociedad americana’. Pienso que el proyecto comenzó como algo sobre los medios americanos demonizando a líderes latinos. Se volvió más eso, mientras más nos involucrábamos”.

Además de Chávez, Stone llevó a la pantalla a varios líderes suramericanos cuyas políticas y personalidades generalmente reciben escasa atención de los medios de Estados Unidos y Europa: Morales; Cristina Kirchner y su esposo el ex presidente argentino Néstor Kirchner; Rafael Correa de Ecuador; Raúl Castro de Cuba; Fernando Lugo Méndez de Paraguay; y Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil.

“La prensa en América, se habrán dado cuenta, ha dividido al continente Latinoamericano en la ‘mala izquierda’ y en la ‘buena izquierda’”, dice Stone. “Han marcado a Correa como la mala izquierda, junto a Morales y Chávez. Ellos llaman a Lula, la buena izquierda. No sé que han dicho de Kirchner hasta ahora, porque van hacia adelante y para atrás, pero creo que cada vez van más en contra de Kirchner. Yo creo que estas diferencias son erróneas”.

Junto a Stone el escritor, historiador, novelista y comentarista paquistaní-británico Tariq Ali, dijeron que el documental de 90 minutos no pretende ser un análisis exhaustivo de las actuales tendencias políticas de América del Sur. No se trata de analizar los puntos de vista radicalmente divergentes de una figura tan polarizante como Chávez. Tampoco enfrentar las críticas en curso a su retórica incendiaria (una vez llamó a Bush el diablo), sus frecuentes impasses con los medios de oposición en Venezuela (que apoyaron un golpe en su contra en 2002), o su discutido rol de apoyo a grupos rebeldes en enfrentamiento al gobierno de la vecina Colombia.

miércoles, 22 de junio de 2011

Documental denuncia impunidad en desmovilización de paramilitares en Colombia

Por AFP

El documental "Impunity", con imágenes recogidas durante una década, busca denunciar la impunidad que ha rodeado la desmovilización de unos 32.000 paramilitares colombianos entre 2003 y 2006, dijeron sus autores este miércoles.


El filme, centrado en el dolor de las víctimas de las milicias paramilitares de extrema derecha que durante años combatieron a las guerrillas izquierdistas y cometieron miles de crímenes contra la población civil, fue presentado el lunes en Bogotá como denuncia de "un proceso diseñado sólo para los victimarios", señaló su director, el periodista colombiano Hollman Morris.

"Recorrimos el país viendo las exhumaciones de cientos de cadáveres y acompañamos a las víctimas. Ese drama Colombia no lo ha visto, la sociedad colombiana está en deuda", dijo Morris en referencia al documental que realizó junto al cineasta colombo-suizo Juan Lozano.

En 2005, durante el gobierno del ex presidente de derecha Alvaro Uribe (2002-2010), se aprobó la Ley de Justicia y Paz, que concedió beneficios procesales, con penas máximas de ocho años de cárcel, a unos 4.000 mandos medios y altos de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), a cambio de la confesión de sus crímenes y la reparación a las víctimas.

Seis años más tarde, solo dos jefes de las AUC han sido condenados y el proceso que fue presentado como "ejemplar" es cada vez más cuestionado.

Ese fue "un proceso diseñado para que la verdad no saliera a flote, un gran proceso de impunidad", asevera en el documental uno de los abogados de las víctimas cuyo nombre no se revela.

También las propias víctimas critican ese proceso en la película: "Cuando matan a un ser querido, no solo lo matan a él, la familia también muere de la tristeza. ¿Cuál reparación? No hay nada que repare esa pérdida", dice una de ellas.

Morris asegura que mientras realizaban el documental "vimos una arrogancia tremenda por parte de los jefes paramilitares cuando confesaban sus crímenes".

"Cientos de víctimas tenían que pedir dinero prestado para llegar a la audiencia y el paramilitar no quería decir nada. Las víctimas volvieron a ser humilladas", afirmó Morris en entrevista con AFP.

"Impunity" incluye también la voz de los paramilitares críticos de ese mismo proceso de desmovilización, como Ever Veloza (alias H.H.), extraditado a Estados Unidos en 2008 poco después de la polémica entrega a la justicia de ese país de un grupo de 13 de los más importantes ex jefes de las AUC.

"Cada vez que nosotros hablábamos de las personas que se beneficiaron de la guerra, salían los 'héroes de la patria' a decir que éramos unos mentirosos" dice H.H., quien en sus declaraciones se refiere a "empresarios, políticos y militares" ligados a los paramilitares y con intereses que iban más allá del combate a la guerrilla.

Por ello, "es mejor seguir hablando de los campesinos inocentes que decapitamos. Ellos no le importan a nadie, por ellos nadie arma escándalo o pide respeto", agregó.

"Impunity", que tuvo financiamiento del Instituto Internacional para la Justicia Transicional, el Fondo Global para la Paz de Canadá y la sección de arte y cine de la TV estatal suiza fue estrenada en marzo de este año en el festival internacional de Derechos Humanos de Ginebra.

En Colombia sólo se ha podido mostrar en una ocasión en la Universidad Central debido "a la falta de interés de los distribuidores", lamentó Morris.

Morris y Lozano denunciaron amenazas contra su vida mientras realizaban la película, y el equipo de la televisión suiza que les apoyaba tuvo que salir de Colombia por seguridad.

"Impunity" ganó el premio en la categoría de mejor documental en el festival de cine de Tolouse (Francia) 2011 y se ha presentdo ya en Holanda, Brasil y Argentina.

sábado, 18 de junio de 2011

La leyenda de "El Chacal"

Entrevista al director francés Olivier Assayas

Por Liliana López Sorzano
El Espectador


“A partir de hoy me llamo Carlos”, sentenció un día el venezolano Ilich Ramírez Sánchez cambiando su nombre de pila por el alias de guerra y, de paso, también la historia. Para seguirle el recorrido a Carlos, El Chacal, quien encarnó la figura del mercenario, del terrorismo de los años 70 y 80, de la causa palestina y de la lucha contra el imperialismo, se hablaron más de diez lenguas, se visitaron siete países: Reino Unido, Irak, Siria, Alemania, Francia, Hungría y Argelia.

La película del francés Olivier Assayas da cuenta de los inicios de este activista que utilizó múltiples identidades para navegar por la compleja política internacional de la época y muestra, además de los hechos históricos fruto de una larga investigación, su faceta como persona, su apetito por las mujeres y su carácter obstinado.

La producción es un gran desafío para la pantalla por su gran envergadura, su duración de cinco horas y media en su versión extendida y porque es a la vez tela de cine y de televisión, razón por la cual fue muy cuestionado en Cannes de 2010, ese escenario que amplifica cualquier evento y que quizá consigue ecos desproporcionados. Sin embargo, Assayas se afirmaba en su creencia de que lo de cine o televisión no tiene importancia, porque al final su trabajo es el del lenguaje de las imágenes.

Es una película de acción, histórica, filmada en diferentes países, hablada en distintos idiomas, que se convirtió en una aventura arriesgada, en un proyecto fuera de toda proporción en relación con lo que había hecho. El Espectador entrevistó al director.



Para un posible espectador que no conozca su filmografía, ¿cómo introducirlo dentro de su cine?

Vengo de la industria independiente francesa, pero he tratado de ampliar la experiencia de ser un cineasta francés con la complejidad de una sociedad moderna intercomunicada globalmente. He hecho películas en distintos géneros y la diversidad refleja mi propia visión de un mundo complejo y contradictorio.

La extensión clásica de una película es de 90 minutos. ¿Cree que es un síntoma de cómo se está viendo el cine del presente? ¿Haber hecho una cinta de cinco horas y media no es sentirse como un héroe solitario?

El clásico formato de 90 minutos tiene que ver con la manera en que la industria piensa. Me parece que las películas se han vuelto más largas. Carlos es diferente. Tiene su propia lógica. Es un filme, pero también son tres. Necesitaba intentar algo que me llevara a traspasar las fronteras de la manera de hacer cine. Cuestionar el formato, cuestionar la lógica, quebrar las reglas e intentar abrir puertas (creo que nunca volvería a hacer una de 5 horas y media) y sentar un precedente para nuevos cineastas.

¿Qué opina de que el crítico más feroz de la película sea el personaje real, ‘Carlos’?

No creo que Carlos sea tan crítico de mi trabajo. Él luchó legalmente para que le diéramos el guión mientras filmábamos. La película tiene más de 140 personajes, de los cuales la mayoría están vivos y los abogados de la producción opinaron que si se lo dábamos a Carlos, ¿por qué no a los otros personajes representados? Abría la puerta para un asunto muy complicado de tratar. Por lo tanto, decidimos no ir directamente hacia Carlos, sino basarnos en las investigaciones, en los biógrafos de Carlos, periodistas, en el trabajo de historiadores, queríamos una aproximación más objetiva. Eso hizo que Carlos se enojara mucho y, por lo tanto, dio entrevistas negativas sobre las películas, diciendo que era propaganda. Lo interesante es que desde el momento en que vio la película (seguramente más de una vez), nunca volvimos a escuchar de él. Las únicas noticias que tuvimos después de que salió la película fue una entrevista a la prensa alemana, donde decía que le molestaba el tema de la desnudez. Édgar Ramírez, el actor, trató de contactarlo y él se rehusó a comunicarse. Después Carlos quiso llamarlo, pero en ese momento era muy complicado, estábamos en medio del rodaje y nunca pasó.

viernes, 17 de junio de 2011

Impunity: el revelador documental de Hollman Morris

Por Nicolás Vallejo Cano

En una función abierta al público, que se celebrará el lunes 20 de junio en el Teatro México de la ciudad de Bogotá, se realizará en Colombia la primera presentación del más revelador documental que se ha producido sobre la guerra colombiana hasta el momento.

Dirigido por el periodista más contrapoder del país, Hollman Morris, y el cineasta colombo suizo Juan José Lozano, se trata de un documento crudo y contundente que retrata el fracaso de uno de los proyectos bandera del gobierno Uribe: el Proceso de Justicia y Paz. Una película escalofriante que deja un terrible nudo en la garganta y sobre todo, muchas preguntas sin respuesta: ¿estarán condenadas las miles y miles de víctimas de esta guerra a la impunidad? ¿Quiénes son los intocables que, desde sus escritorios, apoyaron, financiaron e impulsaron el proyecto –que, a decir por las conclusiones de este documento, por momentos también pareció el Estado– paramilitar?

Lanzada en noviembre del año pasado en Amsterdam y luego de girar por algunos de los festivales más importantes del mundo en materia de Derechos Humanos y libertad expresión, la cinta por fin llega a Colombia. Cinematográficamente exquisita, la pieza es el resultado de más de seis años de trabajo e investigación (con constantes amenazas de muerte al equipo), la edición de más de 600 horas de material fílmico y un costo total de 400 mil euros. Con esta pieza, el periodista más contrapoder del país, Hollman Morris, hace lo que mejor sabe hacer: incomodar. Y en el camino, invitar a la reflexión, al debate, a la discusión.

martes, 14 de junio de 2011

Che: el argentino



Liderados por Fidel Castro, un grupo de más de 80 rebeldes parte hacia Cuba. Entre ellos está el médico, soldado y marxista argentino Ernesto "Che" Guevara. Alimentado sólo por la determinación, el grupo se involucra en una rápida y sangrienta batalla para liberar al pueblo cubano de la corrupta dictadura de Fulgencio Batista. La victoria llega el primero de enero de 1959. El filme se recrea en el marco de la visita de Guevara a Nueva York en 1964, cuando representa a Cuba ante las Naciones Unidas.

"Che: el argentino" es la primera de dos partes de la saga dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Benicio del Toro.

domingo, 12 de junio de 2011

"Paisito": amor y fútbol en tiempos de la dictadura uruguaya



En este filme, la directora española Ana Díez, junto con el guionista uruguayo Ricardo Fernández, intentan viajar al Montevideo de 1973 con una historia de amor, y pretenden reflejar una época siniestra (la dictadura que generó 3 mil muertos entre 1973 y 1984) de la historia de Uruguay que no se conoce muy bien ni en Europa ni en América Latina.

"Paisito" (forma en que los uruguayos se refieren a su país), cuenta la historia del reencuentro en España, veinte años después del golpe militar, de Rosana y su amor de la infancia, el fútbolista venido a menos, Xavi.

Durante su encuentro, ambos recordardarán la época del nacimiento de las dictaduras en América Latina pero mientras una, Rosana, quiere averiguar que lo que pasó realmente en su país y reflexionar sobre su memoria, Xavi no le interesa saber nada del pasado y prefiere olvidar.


Según Ana Díez, en Uruguay aún están frescas las heridas de la dictadura y de la guerra entre izquierda y derecha, como también es muy difícil hablar del tema de los derechos humanos. “La transción fue muy pactada, a la española, y además, hay un pacto de no agresión entre los partidos políticos”, dijo. Y agregó que “tuvimos que ser muy estilizados a la hora de plantear la historia, y decir que era una historia de amor de los setenta, porque no se podía decir ‘en tiempos de dictadura'”.

“Paisito” nace de un guión de Ricardo Fernández, alumno de Díez en 1992 y que diez años después se puso en contacto con la directora para presentarle una historia que vivió en primera persona.

Asimismo, el filme no se centra sólo en los hechos históricos sino en las vivencias de “la gente que está en el medio y que no quiso estar nunca involucrada en el horror que se vivió después”, señaló Fernández.

La presencia del fútbol -así como un poema de Mario Benedetti- es un guiño a ese “Paisito” que es Uruguay, con el que Ana Díez ha querido recordar que “el fútbol es una religión” y también que “las dictaduras utilizan los espectáculos de masas”.

La española Ana Díez es autora de largometrajes como “Algunas chicas doblan las piernas cuando hablan” (2001) y de documentales como “Galíndez” o “La mafia en La Habana”.

Con información de Eurolatinpress

martes, 7 de junio de 2011

Carlos: El Chacal

"Carlos: El Chacal”, de Olivier Assayas, es protagonizada por el venezolano Edgar Ramírez (Supremacía Bourne). Fue seleccionada Mejor Película para Televisión y nominada en la categoría de Mejor Actor en los Globos de Oro 2011. Candidata a otros premios internacionales.



La película cuenta la historia de Ilich Ramírez Sánchez ("El Chacal"), quien durante dos décadas fue uno de los hombres más buscados del planeta, cuando se sumó a la lucha por la causa palestina durante los años setenta y ochenta. Vivió varias vidas, con diversos seudónimos, tejiendo su camino a través de las complejidades de la política internacional de la época.

lunes, 6 de junio de 2011

Antes de la tormenta

Treinta días después de la grabación de estas imágenes, el comandante Jorge Briceño (el Mono Jojoy) y nueve de sus hombres fueron abatidos en un bombardeo del ejército colombiano. Documental de la última entrevista al comandante de las FARC. Una realización de Jorge Enrique Botero y TV Mula.

Primera parte



Segunda parte

viernes, 27 de mayo de 2011

Riochiquito

Documental filmado por los franceses Jean Pierre Serget y Bruno Muel en las montañas de Colombia en 1965

Primera parte



Segunda parte

jueves, 7 de abril de 2011

Gritos contra el capitalismo y el consumo

Documentales que reflexionan sobre la sociedad

Por Angélica Gallón Salazar

El Espectador


Cómo la desregulación de los mercados cocinó la crisis de 2008, cómo se ha construido el consumidor contemporáneo y cómo los objetos son hechos para ser pronto tirados a la basura, son algunos de los temas que ahora conciernen a los realizadores audiovisuales.



La economía y los ejecutivos financieros contra la pared

Cuando Charles Ferguson, el realizador de documentales norteamericano, subió al escenario para recibir el Oscar a mejor documental de este año por su trabajo Inside Job (traducido al español como Trabajo confidencial), antes de agradecer a amigos y familiares hizo la primera declaración que sacudía a la encopetada audiencia. “Perdónenme, pero tengo que empezar diciendo que después de una terrible crisis financiera que fue causada por un fraude masivo, ni un ejecutivo financiero ha ido a la cárcel y eso está muy mal”. La audiencia insospechadamente rompió en aplausos.

Este filme parece encarnar una consigna: “El colapso financiero de 2008 pudo haber sido evitado si hubiera habido una debida regulación”. A partir de esta certeza, Ferguson y su equipo empiezan una exhaustiva radiografía de cómo se cocinaron los fraudes masivos, los préstamos subprime y cómo las compañías calificadoras de riesgo rompieron cualquier código de ética otorgando una Triple A —la máxima calificación— a inversiones de altísimo riesgo. “Los reguladores tenían el derecho de investigar, pero no quisieron hacerlo”. “Los ingenieros financieros construyen sueños, pero cuando esos sueños se vuelven pesadillas otras personas pagan por ellos”, dicen varios expertos que se citan en este documental, cuyo mayor mérito es haber conseguido entrevistas con directos implicados en la quiebra financiera. El documental no sólo hace preguntas que entre silencios incómodos y respuestas inconexas hacen parecer a los padres de la economía —por ejemplo el prestigioso economista, profesor de la Escuela de Negocios de Columbia y exmiembro del Consejo de la Reserva Federal (2006/2008) Frederic Mishkin— como unas caricaturas, unos desvergonzados, sino que además pone en aprietos a los directores de las universidades más emblemáticas de América, como Glenn Hubbard, de Columbia University Graduate School of Business, y John Campbell, director del Departamento de Economía de Harvard, que son incapaces de responder con argumentos los cuestionamientos que Ferguson lanza sobre la desmesura en la desregulación del sector financiero. “Puede apagar la cámara”. “Tiene cinco minutos para lanzar su mejor golpe, señor”, son las defensas más elaboradas que se oyen ante las preguntas, cuando no son un pantallazo negro con letras minúsculas y blancas que dicen cómo los responsables se negaron a contestar o declinaron la entrevista.

lunes, 28 de marzo de 2011

Impunidad, documental sobre el paramilitarismo en Colombia



Colombia actual, el más grande juicio en contra de los grupos paramilitares –acusados de asesinar miles de colombianos- es diseñado para crear “Justicia y Paz”. A cambio el proceso se convierte en una abrupta obstrucción a la verdad, donde los intereses políticos y económicos en la guerra paramilitar son encubiertos ¿están las victimas condenadas a ser víctimas por siempre o serán capaces de pelear en contra de la impunidad?

viernes, 25 de marzo de 2011

Operación Masacre


En 1956 un contra-golpe militar contra la autodenominada Revolución Libertadora fracasa, y en un terreno descampado de José León Suárez, provincia de Buenos Aires, Argentina, son asesinados varios civiles sumariamente sospechados de formar parte del alzamiento. Sin embargo siete personas logran sobrevir a la matanza y contar la historia.

Operación Masacre está basada en el libro homónimo escrito por Rodolfo Walsh. Fue dirigida por Jorge Cedrón y sus protagonistas fueron Norma Aleandro, Carlos Carella, Víctor Laplace, Ana María Picchio, Walter Vidarte y Julio Troxler. Se estrenó en 1973.

jueves, 17 de marzo de 2011

Juanita Acosta es Nydia Tobón en la película "Ilich: Historia de Carlos"

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Por Muhammad Abdallah
Ilichramirez.blogspot.com

Aunque el comandante Ilich Ramírez me ha expresado su disgusto con algunas de las cosas que cuenta Nydia Tobon en su libro, yo creo que es uno de los pocos testimonios amigables que tenemos para defender la imagen del Comandante. Y podemos asegurar que el año próximo Nydia Tobon volverá a ser noticia y quizás se reedite su libro. Así mejor alertar a los seguidores de este website de lo que estamos hablando.

Se han escrito docenas de libros sobre la vida de Ilich Ramírez Sánchez, alias “Carlos”. El 99% son volúmenes redactados por periodistas occidentales, llenos de prejuicios, tópicos y exageraciones. Periodistas que, en el mejor de los casos (como David Yallop) ni siquiera conocieron a Ilich o, simplemente hablaron con él unos minutos. Sin embargo existe una excepción: “Carlos ¿terrorista o guerrillero?. Mis vivencias”, de Nidya Tobón.

Nydia Tobón, revolucionaria colombiana (de origen vasco) y compañera y amiga de Ilich Ramirez durante sus operaciones revolucionarias en Europa, fue detenida poco después del suceso de la Rue Toullier de París, cuando Ilich escapa del cerco policial francés, y su identidad se hace conocida mundialmente. Durante su encierro en las prisiones británicas de Brixton y Holloway, ordenó sus recuerdos y vivencias personales de cuatro años de convivencia y amistad con Ilich y redactó este libro. Libro que la autora resume en el prologo: “Este no es el relato de un reportero apremiado por el tiempo, obligado a presentar el suceso del dia siguiente, sino las reflexionadas vivencias de alguien que por circunstancias diversas vivio los hechos muy e cerca, y al final de la trama se convirtió en uno de los protagonistas”. (Pag. 9)

En sus más de 200 páginas nos encontramos con un Ilich Ramírez que nada tiene que ver con las descripciones sensacionalistas e interesadas que la prensa internacional hacia de “El Chacal”. Descubrimos a un Ilich humano, amante del baile, la diversión y atractivo para las mujeres, pero también al revolucionario comprometido, hasta las ultimas consecuencias, con su ideología.

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Nydia Tobón conoció a Ilich en 1972, en el transcurso de una fiesta celebrada en el Centro Colombiano de Londres. Su primera impresión fue la de “un tipo atractivo, fuerte, de pelo crespo amelado y piel blanca rosa. Parecía un estudiante formal, de “buena familia”, de cara casi aniñada. Le calculé 25 años y una estatura aproximada de 1,75…”. (Pag. 44)

Nace así una estrecha relación, tanto con Ilich Rámirez como con Michael Waheb Moukarbal, a quien se refiere cariñosamente como “el chiquitín”, que formaba parte del comando revolucionario de Carlos en Europa, y que moriría en los sucesos de la Rue Toullier, tras delatar a Ilich a la policía francesa.

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Nydia realizaba misiones logísticas y de apoyo para el comando de Carlos en Londres y París, Florencia y Milán, La Havre o Saint-Tropez; desde el alquiler de pisos (apartamentos, nota de Cine y resistencia) hasta hacerse pasar por su esposa como tapadera. Y durante esos años de convivencia pudo conocer a fondo al temido Carlos, a quien describe como una nueva forma de guerrillero, alejado de los tópicos convencionales: “Carlos desmitifica al revolucionario serio, trascendentalista, aburridor, dogmático y almidonado, negado par las satisfacciones de la vida, para el placer… Carlos es, simplemente, el revolucionario sin pose, sin maquillaje ni oficina de relaciones públicas, sin ruedas de prensa ni entrevistas para la televisión. Es de aquellos que jamás serán jubilados…” (Pag. 79). Y narra muchas anécdotas que reflejan el carácter generoso y humano del comandante Carlos, como una ocasión en que se quitó su abrigo y ropas caras para regalarlas a unos camaradas más necesitados (Pag. 82), o el encuentro con unos músicos latinos en las calles de Paris, que tocaban esperando una ayuda de los transeúntes franceses, que sin embargo pasaban a su lado sin dedicarles siquiera una mirada; Nidya Tobón e Ilich decidieron, ante aquel desprecio, ponerse a bailar al son de los músicos, para llamar la atención de los paseantes, mientras Moukarbal recogía las limosnas con su propio sombrero. Esa noche los músicos comieron y durmieron caliente en Paris. (Pag. 35)

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La autora habla también de los odios y desprecios de Carlos por los vicios y miserias del sistema imperialista: “Quisiera entrar, ametralladora en mano, al nido de los traficantes de drogas y hacer cagar de miedo a esas ratas, quitarles todo el dinero para entregarlo a la revolución. ¡Con esta canalla sobra la piedad!” (Pag. 114). Y cuando todos los servicios secretos del mundo seguían el rastro de “el Chacal”, Ilich Ramirez solo mantenia contacto telefónico con Nydia, al menos hasta el momento de su detención.

Tobón conoció a muchos de los personajes fundamentales en la historia de Carlos. Y a través de sus vivencias personales podemos conocer a algunas de sus amantes como Angela Otaola o Amparo Silva, familiares como su papá Altagracia o su hermano Lenin, y hasta compañeros de lucha como Antoine Bouvier o Mohammed Boudia, antecesor de Carlos en el liderazgo del comando y que fue asesinado por los agentes del Mossad protagonistas de la Operación Ira de Dios, que Steven Spielberg relata en su ultima película “Munich”. Boudia y Carlos prepararon juntos varias de las operaciones mas famosas de la lucha revolucionaria en Europa.

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Mas conocedora de los sentimientos y objetivos del comandante que todos los periodistas occidentales juntos, Nidya llega a comparar al revolucionario venezolano, con el libertador de América: “Carlos ha escogido este camino. Al igual que se comprende el ideal que orientó los sueños de Bolivar hacia la unidad de los pueblos hispanoamericanos, o los ímpetus de Miranda al colocar su espada como ofrenda por la causa libertadora en uno u otro continente. Venezolanos ambos, abandonaron la estrechez del ámbito local para demostrar con amplitud de espíritu que la lucha por la libertad, que la revolución de los pueblos no cabe en moldes fronterizos, no la ciñen el azar de la circunstancia geográfica.” (Pag. 83)

Hoy la actriz colombiana Juanita Acosta dará vida a su paisana Nydia Tobon, como el actor Edgar Ramírez lo hace con su paisano Ilich Ramirez. Ojalá los guionistas de la película sean tan fieles con la realidad y no intenten volver a mancillar la imagen del comandante Carlos, a través del papel de la actriz colombiana.

Publicado originalmente en diciembre de 2009